De la relación familia y escuela

La Educación vuelve al ojo del huracán en estos días, y muchos que dejaron la escuela hace mucho tiempo, pontifican sobre cambios que no abordan los problemas, mientras esconden recortes e incompetencia tras huecos discursos. De un relato real de una maestra de primaria:

 

‘Me han caído 29 y no caben las mesas dentro del aula… las mellizas doble ACI se han sentado juntas y tampoco han podido comprar los libros este año… Pepe a su lado sigue sin respirar y aún no he logrado saber si habla…. Dos rumanitas nuevas que no entienden nada me miran fijamente todo el tiempo… Martina dormitea al fondo, ¿habrá desayunado?… Y Lali dice que su mamita estaba una poquito dolida y que no pudo levantarse ‘pa la reunión’ de padres, y que su papa sigue de viaje…

y le dice ‘mamita’ a la Lali que le ponga ‘to lo de la reunión’ bien clarito en un papelito… Así que, cual Quijote ante molinos gigantes, escribo una cuartilla para el imán de la nevera de la mamita de la Lali que reza así:

- Despertar a Lali a tiempo.

- Darle de desayunar

- Asegurarse que se lava

- Que llegue a tiempo a la escuela

- Que se acuerde de recogerla

- Que le dé algo de meriendacena

- Que compruebe que apagó la tele antes de dormirse en el sofá…

 

… Y aunque esto no lo escribiré en el reverso, si pudiera le pondría a ‘la mamita’:

 

- Que le bese a la puerta del cole

- Que conozca los nombres de sus amigos

- Que prepare algo casero para el almuerzo

- Que le escuche al salir de clase

- Que dé un rodeo para pasar por el parque

- Que se siente a contarle un cuento de vez en cuando

-… y después de achucharle, le mire a los ojos antes de dormir…

(… y si de paso, le corrige las sumas, moriría de placer y hasta le pagaría un café…)’

 

Y es que desde que estoy en la escuela me pregunto cuales son los límites de la patria potestad…