Educación

En la Universidad para la Paz de la Haya

Hemos participado en la Haya en la sede de la Universidad para la Paz, creada por las Naciones Unidas, en un encuentro convocado por el Tribunal Penal Internacional para presentar las mejores iniciativas internacionales para promover la Educación para la Paz y la Justicia.  Su promotor ha sido Luis Moreno Ocampo, fiscal general de este tribunal durante muchos años y responsable del proceso del general congoleño Thomas Lubanga, acusado de reclutar a más de 30.000 niños.  Se han presentado programas bajo una premisa: Si quieres la paz, debes prepararte para ella. A lo largo de la historia hemos superado realidades que se creían parte irremediable de la vida humana como la esclavitud o la peste… Así necesitamos mirar hacia la violencia: La guerra es algo que no necesita ocurrir. Pero la cultura de la paz no es espontánea y solo a través de la educación se puede prevenir que los conflictos se hagan endémicos y que los pueblos renuncien a encontrar modos de convivir y respetarse mutuamente.

Sin embargo cualquier clase de educación no mejora automáticamente las sociedades… muchos grandes villanos han sido cultos, listos e incluso competentes para el mal. Cuando una lee el aparentemente neutro anteproyecto de la nueva ley de educación, no puede dejar de preguntarse ante tanta añoranza por el pragmatismo académico, si el problema fundamental no está en lo que propone sino en lo que silencia… si tanto refuerzo por lo económicamente rentable a corto plazo no es un estrangulamiento de las posibilidades de inversión en un futuro humanamente ambicioso.

Se acerca peligrosamente el 2015, año del examen de los ‘objetivos del milenio’, ocho compromisos para erradicar del planeta la pobreza, el analfabetismo, y las desigualdades. La crisis ha empeorado los esfuerzos internacionales, y empezamos a plantearnos qué tenemos que hacer, repetir curso con la conciencia de un fracaso que se cree ya irremediable, o redoblar los esfuerzos para intentar aprobar en un septiembre más inmediato. ¿Cómo serán nuestros nuevos compromisos del postmilenio? ¿y cómo educaremos la mentalidad de las nuevas generaciones para que sean generosas y comprometidas con algo más que su éxito individual?

Carmen Pellicer Iborra

Dice el ministro Wert que en España aprueban demasiados alumnos la selectividad

     ¿Ha suspendido tu hijo varias asignaturas para Septiembre alguna vez? Después del disgusto inicial, la bronca y el cambio de planes veraniegos, empiezas a buscar una solución: horario de estudio vigilado antes de piscina, profesor particular y acabas aprendiendo tú interminables listas de parásitos para que ‘se le quede mejor’ la Biología. Siempre me han sorprendido esas academias y profesores que logran en un mes lo que hemos sido incapaces de sacar de ellos durante todo el curso, quizás porque nunca tiran la toalla incluso con los desahuciados.

     Dice el ministro Wert que en España aprueban demasiados alumnos la Selectividad, y que eso muestra que las pruebas carecen de rigor…. No sé si el ministro desconoce que un gran porcentaje se queda por el camino. Un sistema que necesita ‘suspender’, es decir, el fracaso de unos, para probar la supuesta excelencia de otros, y que además presume de ello, es patético. Como dice el informe Mckinsey, un sistema educativo solo mejora cuando todos mejoran a la vez… hay una falacia en proponer las revalidas como un filtro que solo deje a los ‘buenos’ seguir para adelante, especialmente cuando no se garantiza por el camino que todos tengan oportunidades y recursos para probarse como tales. Algunos añoran viejos tiempos, y las revalidas que antaño supuestamente garantizaban aplicar los codos. Nuestro sistema de evaluación tradicional hoy es ineficaz como mecanismo de motivación al esfuerzo, y sigue sirviendo de excusa para culpabilizarles de no llegar a niveles establecidos con estándares y currículos claramente obsoletos.

     El modelo de un 2º de Bachiller totalmente enfocado a aprobar un examen poco relacionado con el perfil de competencias que necesita el universitario o profesional del futuro, va a reproducirse en el 2º ciclo de la ESO con casi total seguridad… Pero en primaria los efectos serán realmente nefastos… Lo estamos viendo con las pruebas de diagnóstico en las CCAA. No se trata de aumentar la dureza de los filtros sino la calidad y los recursos que nos permitan sentirnos orgullosos de cada uno de los que llegan al éxito final.

Fin de curso

     Junio siempre tiene algo de acelerado: el trabajo, el calor y el cansancio se entremezclan sin rigor, cuesta mantener el entusiasmo y el cuerpo reclama su peaje veraniego. Los estudiosos de la felicidad han investigado el delicado continuum entre comprometerse y quemarse que se da en las profesiones que tienen un alto grado de lazos emocionales y morales, como maestros, médicos o personas que cuidan enfermos crónicos. El agotamiento, el cinismo indiferente y la eficacia profesional se combinan en los individuos que,  exhaustos, acaban rompiendo las raíces de su motivación.  El compromiso conlleva vigor, desafío, dedicación y un alto grado de implicación en la tarea. Wilmar Schaufeli recuerda que la línea que separa ambos polos es muy tenue y la erosión del compromiso lleva a la amargura de la esclavitud.

     Cuando se trabaja por razones pastorales y una no sabe muy bien si lo que hace está o no en la letra pequeña de un contrato inexistente, o cuando las necesidades son tantas que no se sabe dónde acudir, o la tarea es absorbente y escondida, hay que aprender a proteger el equilibrio personal. No es fácil cuando se disfrazan y se alaban desde fuera los excesos o se confunde la entrega con una huida hacia delante… La despersonalización en las relaciones, la autocrítica excesiva,  la falta de objetivos realistas y alcanzables o la carencia de espacios y tiempos protegidos para desconectar acaban desgastando las mejores intenciones. Por el contrario, el disfrute personal de lo que uno hace, el control de las situaciones, romper las rutinas y cambiar de actividad, ser resilientes ante las dificultades, la conciencia realista de la propia capacidad o mantener el sentido del humor nos ayudan a mantenernos enganchados como sarmientos a nuestra vid.

     En esta cultura de exaltación del liderazgo como fuerza transformadora de micro y macro organizaciones, promover el compromiso y prevenir el cansancio implica saber gestionar las propias fuerzas y las de aquellos que comparten contigo la misión. Dicen que hay que predicar con el ejemplo… así que toca prepararse para descansar… feliz fin de curso…

Carmen Pellicer

En Suecia se alquilan abuelas

     En Suecia se alquilan abuelas… no porque se hayan muerto las suyas, sino porque la gente joven vive lejos de sus familiares. Echan de menos las comidas caseras dominicales, los paseos en el parque, los mimos, la ayuda y la experiencia de los ancianos que sirven de paño de lágrimas cuando a los padres nos toca ir de duros. Así que una empresa sueca ofrece contactos para que abuelos y nietos ficticios se adopten mutuamente para beneficio mutuo, con la pretensión de recuperar esa vida idílica que todos anhelamos alguna vez. Está bien eso de alquilarse, porque así se pueden devolver cuando están de mal humor, o enfermos o con Alzheimer, o los nietos se vuelven caprichosos, posesivos o les salen granos.

     En los tiempos turbulentos  que corren para la educación, uno de los temas discutidos, es la posibilidad de cambiar la jornada escolar: Que los niños solo tengan clase por la mañana, frente a la jornada tradicional donde vuelven a casa para la comida y la siesta. Padres y maestros, con intereses contrapuestos, se tiran los trastos para defender las dos opciones. Y miran a Europa, como si lo que hicieran los vecinos siempre estuviera mejor.

     La razón fundamental del horario partido es que comemos y cenamos juntos en familia, con dos platos y postre. En medio, descansos para almuerzos, meriendas y tentempiés! No se puede comparar con el norte de Europa donde se embuten medio sándwich, cenan a las 6, las abuelas duermen en asilos y los comercios no cierran a medio día. Es imposible copiar, porque los parámetros son muy diferentes.  El horario partido tiene sentido fundamentalmente cuando los niños vuelven a casa, descansan, se comunican y comen en la mesa con padres, hermanos o abuelos… También influye mucho la concepción diferente de la familia. Pero con el cambio en los patrones laborales, las mujeres dejando nuestros pucheros y las abuelas de crucero en el inserso, esto se está complicando mucho. No es fácil ni hay una única respuesta, pero a ver si por el camino, acabamos copiando lo que no queremos perder.

Carmen Pellicer