Educación

Ley cobarde

Mañana hemos organizado una fiesta del aprendizaje. Le llamamos así porque es el final del proyecto de los últimos dos meses en nuestro colegio sobre cómo nuestro pueblo también es educador. Hemos recibido más de veinte visitas de deportistas, amas de casa, artesanos, policías, concejales, músicos, agricultores, empresarios, ancianos y jóvenes, famosos y anónimos  que han colaborado dentro de las aulas con los niños y los profesores en dar a conocer su vida, su historia y su aportación a la comunidad local. Por los pasillos y las paredes cuelgan murales, mapas mentales, redacciones, dibujos, fotos, trozos de cartones y maquetas, libros viajeros y cuentos caseros, flores y plantas,  incluso los de primer ciclo han preparado un rincón de masajes con hierbas terapéuticas que han cultivado ellos en un pequeño huerto improvisado… Los padres han recopilado fotos antiguas y otras más recientes, y han ayudado a los niños a conocer todos los relatos escondidos del lugar que les acoge y les nutre su identidad…. se respira la ilusión de contar a las familias que nos visitarán mañana todo lo que hemos disfrutado aprendiendo juntos…  y cada cosa que miramos nos hace sentirnos orgullosos de lo que nuestros alumnos logran en el día a día… y nos asombran… y nos sorprendemos también de nosotros mismos… y deseamos crecer más… hacerlo mejor…

Fuera de los muros escolares se debate una ley de educación que nace con la vocación de morir joven… una ley sin visión, gestada por burócratas e ideólogos que discuten más preocupados por dejar su impronta que por abrir caminos de futuro… que parte de un presupuesto falso: Controlar y presionar para obtener mejores resultados en algunos indicadores puntuales no corrige ni mejora lo que lleva a las escuelas al fracaso. No es por lo que dice sino por lo que omite, por miedo o por ignorancia, y la falta de propuestas valientes que aborden las causas de nuestros problemas…. paseando esta noche por las aulas vacías que esperan acogedoras el primer timbre de la mañana, pienso que, sobre todo, es una ley cobarde que confunde el éxito educativo con el triunfo mercantil.

Graduaciones

Estos días he tenido varias graduaciones, dos de mis hijos en la universidad… invitada para discursos en otras, y esta mañana hemos reproducido con togas incluidas, la ceremonia con los alumnos de infantil. Ahora estamos a pocas horas de nuestra fiesta de graduación de los alumnos de sexto de primaria. Son celebraciones curiosas de despedidas y comienzos, que mezclan pena y alegría, éxito por lo alcanzado y una ansiosa inquietud por lo que va a comenzar… Ahora están de moda esta especie de sacramentos seculares que ritualizan los cambios vitales en los centros educativos de todas las edades, y reminiscencias americanas aparte, son una ocasión para mirar agradecidos hacia todo lo que hemos compartido juntos.

Como al hijo pródigo que pide llevarse su parte de la herencia, me pregunto que se llevan en las mochilas imaginarias de sus mentes y corazones. Esperamos que entre las muchas cosas útiles como el cálculo, la gramática, o la historia, haya sitio para las cosas que son verdaderamente importantes: Cómo reconocer el cariño, apoyar al que se siente débil o vencer el orgullo para dejarse ayudar por él… la necesidad del esfuerzo y la constancia para conseguir las cosas que son más preciadas y dónde encontrar la fortaleza para levantarse de nuevo después de fracasar…. Queremos que se lleven la certeza de qué no todas las vidas son iguales y uno puede elegir horizontes elevados… qué hayan aprendido a buscar y hacer el bien… y que apuesten por diseñar su futuro propio, en el que está presente sin condiciones el que es el Señor del tiempo.

Hoy como educadora de niños que terminan oficialmente la infancia… Ayer, como madre orgullosa y emocionada en el otro lado del salón, de unos hijos que estrenan, excitados, una juventud adulta… Termina una parte de sus vidas y también cambia nuestro rol en ellas… Nadie entiende su propia vida como fácil aunque desde fuera así se juzgue… y cuando la afronten solos, echarán mano de lo que haya permanecido después de perder todo lo demás.

Neodeterminismo neuronal

Jorge tiene siete años y persigue abuelitos, esa mezcla de flor y pelusa que crece salvaje en los campos…. quiere convencerte que si encuentra uno lo suficientemente grande, al soplar con todas tus fuerzas se cumplirán tus deseos… Jorge lo cree y lo vive con tanta pasión que uno casi desearía poder creerle… Donde tú solo ves hierbajos, él ve una Narnia llena de posibilidades y realidades ocultas… no finge ni pretende impresionar… solo confía… hasta que crezca o madure…

Dicen las ciencias de la mente, las nuevas fetiches del conocimiento, que las creencias falsas sobre el mundo van contrastándose con la realidad y se descartan aquellas que no son coherentes a medida que crecemos, pero otras se conservan mezcladas con nuestros miedos y supersticiones…. Cómo nos funciona la cabeza sigue siendo un misterio. Hay en este momento una eclosión lujuriosa de teorías y modelos sobre la inteligencia y el cerebro que demuestran cualquier hipótesis y su contraria, según que página de internet consultes. Ponerle el adjetivo de ‘científico’ o anteponer la coletilla ‘como dice la neurobiología’ dota de un aura de pseudo-autoridad a cualquier consejo o experimento educativo que se proponga aunque carezca del necesario rigor.

Profundizar en los mecanismos que van conformando nuestra forma de pensar, de sentir y de actuar es un desafío para los educadores, que nos ayuda a ayudarles mejor y a prevenir muchos problemas. Pero a veces corremos el riesgo de querer explicarlo todo con un neodeterminismo neuronal que creíamos superado. Yo ya no recojo abuelitos, y siento una punzada de añoranza y envidia cuando veo a Jorge… cada edad tiene su misterio que dejas de poder aprehender cuando la abandonas…  Pero confieso que sigo pidiendo deseos a las estrellas fugaces, y en lo más remoto de la mente madura, se debaten la certeza de que no se cumplirán y  la duda de si un ángel juguetón escuchará las voces silenciosas que cantan en esa parte del cerebro que jamás conseguirán explicar en un laboratorio.

De la relación familia y escuela

La Educación vuelve al ojo del huracán en estos días, y muchos que dejaron la escuela hace mucho tiempo, pontifican sobre cambios que no abordan los problemas, mientras esconden recortes e incompetencia tras huecos discursos. De un relato real de una maestra de primaria:

 

‘Me han caído 29 y no caben las mesas dentro del aula… las mellizas doble ACI se han sentado juntas y tampoco han podido comprar los libros este año… Pepe a su lado sigue sin respirar y aún no he logrado saber si habla…. Dos rumanitas nuevas que no entienden nada me miran fijamente todo el tiempo… Martina dormitea al fondo, ¿habrá desayunado?… Y Lali dice que su mamita estaba una poquito dolida y que no pudo levantarse ‘pa la reunión’ de padres, y que su papa sigue de viaje…
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