Educación emocional

Neodeterminismo neuronal

Jorge tiene siete años y persigue abuelitos, esa mezcla de flor y pelusa que crece salvaje en los campos…. quiere convencerte que si encuentra uno lo suficientemente grande, al soplar con todas tus fuerzas se cumplirán tus deseos… Jorge lo cree y lo vive con tanta pasión que uno casi desearía poder creerle… Donde tú solo ves hierbajos, él ve una Narnia llena de posibilidades y realidades ocultas… no finge ni pretende impresionar… solo confía… hasta que crezca o madure…

Dicen las ciencias de la mente, las nuevas fetiches del conocimiento, que las creencias falsas sobre el mundo van contrastándose con la realidad y se descartan aquellas que no son coherentes a medida que crecemos, pero otras se conservan mezcladas con nuestros miedos y supersticiones…. Cómo nos funciona la cabeza sigue siendo un misterio. Hay en este momento una eclosión lujuriosa de teorías y modelos sobre la inteligencia y el cerebro que demuestran cualquier hipótesis y su contraria, según que página de internet consultes. Ponerle el adjetivo de ‘científico’ o anteponer la coletilla ‘como dice la neurobiología’ dota de un aura de pseudo-autoridad a cualquier consejo o experimento educativo que se proponga aunque carezca del necesario rigor.

Profundizar en los mecanismos que van conformando nuestra forma de pensar, de sentir y de actuar es un desafío para los educadores, que nos ayuda a ayudarles mejor y a prevenir muchos problemas. Pero a veces corremos el riesgo de querer explicarlo todo con un neodeterminismo neuronal que creíamos superado. Yo ya no recojo abuelitos, y siento una punzada de añoranza y envidia cuando veo a Jorge… cada edad tiene su misterio que dejas de poder aprehender cuando la abandonas…  Pero confieso que sigo pidiendo deseos a las estrellas fugaces, y en lo más remoto de la mente madura, se debaten la certeza de que no se cumplirán y  la duda de si un ángel juguetón escuchará las voces silenciosas que cantan en esa parte del cerebro que jamás conseguirán explicar en un laboratorio.

Lo secreto

¡Los humanos nos vamos a Marte! Mars One está organizando el viaje durante el 2023 para fundar una colonia humana en el planeta rojo. Los requisitos son sencillos, hablar algo de ingles,  y tener habilidades sociales. Sin límite de edad, recibirán el entrenamiento adecuado en habilidades tecnológicas, médicas y psicológicas para resistir la soledad. Varios españoles se han presentado voluntarios. Hasta aquí nada raro, muchos hemos soñado con viajar al espacio o ser astronautas. La novedad consiste en que es un viaje sin retorno, se puede ir pero no se podrá volver… ¿Qué puede llevar a alguien a querer abandonarlo todo para encerrarse en una burbuja tecnológica el resto de la vida? Y por supuesto, en canal cerrado de televisión se emitirá un ‘reality show’ en directo durante 24 horas sobre las tensiones, dificultades y emociones que viven los colonos espaciales.

El Gran Hermano televisivo recorre todas las variantes posibles, en barcos islas, hogares, trabajos y ahora colonias en el universo… En esa especie de carrera por el morbo y la lujuria emocional se premian las reacciones extremas y los conflictos como patrones normales en la comunicación. Esta costumbre reciente de desnudar la intimidad hasta los límites del exhibicionismo está deteriorando mucho el equilibrio de las generaciones más jóvenes y sobre todo su capacidad de resiliencia, una versión moderna de la antigua templanza que hoy ha caído en desuso.. Aprender a expresar los sentimientos incluye discernir cuales son los que comparto con la gente que más quiero y cuales son las reacciones e impulsos que me reservo… Los pensamientos  y sentimientos más recónditos tienen algo de sagrado…  Eso hace más especiales algunas relaciones intensas como la amistad o la pareja donde puedes mostrarte vulnerable sin que te hagan daño… Y El Padre que ve en lo secreto habita los lugares donde uno se da la oportunidad de afrontar las reacciones como el dolor, cansancio, tristeza, ira, deseo de venganza o el aburrimiento, y las cura antes de que dañen a los otros o nos hagan perder el respeto por nosotros mismos… por eso lo secreto no sale en televisión.

Educación emocional

     Me gustaría empezar esta columna con un video que me ha impresionado esta semana… ¡Debe ser la influencia de la cultura de la imagen que acaba devorándonos un poco a todos! Así que imagínense una clase de ciencias en la que el profesor, para explicar los estados sólidos, líquidos y gaseosos de la materia, pide a los alumnos que actúen como moléculas, se agrupen y se abracen de manera similar, y con una fuerza proporcional a como lo hacen los diferentes materiales que aparecen en la naturaleza. En grupos, los adolescentes, tan postmodernos, desinhibidos y promiscuos ellos, apenas saben tocarse ni moverse, se resisten a acercarse unos a otros, y los dos géneros se polarizan y se avergüenzan mutuamente. Poco a poco, con sentido del humor y firmeza, el profesor va organizando una coreografía que engancha a los alumnos, que ni siquiera oyen el timbre, para que se acerquen y aprendan a expresar sentimientos, emociones y, en este caso, su comprensión de un concepto científico complejo, con su cuerpo.

     Existen muchas iniciativas para cuidar el bienestar emocional y desarrollar la dimensión afectivo-sexual de los alumnos en las escuelas. Para que sean eficaces no pueden limitarse a actividades puntuales o debates a la vieja usanza. Deben apostar por crear ambientes de confianza donde se fomenten de forma activa y abierta, relaciones de intimidad, compromiso, lealtad y cariño. Tienen que ayudarles a conocerse a sí mismos en profundidad y con realismo, y a aprender a afrontar la adversidad y las dificultades con coraje y fortaleza. Deben crear espacios para que se expresen y manejen los lenguajes verbales y no verbales que necesitan para enriquecer sus relaciones interpersonales. Y cuidar su cuerpo como el rostro, que no un mero instrumento, de su identidad personal.

     Seguro que los alumnos de mi amigo tardarán más en olvidar esta clase que la pizarra llena de ejercicios. De hecho, las fórmulas  se ven detrás de las composiciones corporales que los chicos y chicas representan en el simulado escenario, y puede que, con suerte, acaben relacionando ambas cosas. Y así demuestren que estimular la cabeza no es incompatible con educar el corazón.

Carmen Pellicer Iborra