Las tsuchi

Las tsuchi- dango  son literalmente bombas de semillas diferentes que se aglutinan con barro y compuestos orgánicos en forma de canicas que pueden ser lanzadas a lo lejos y son capaces de crecer en condiciones muy adversas y terrenos poco abonados. Es una técnica antiquísima que se originó en Japón que permitía plantar a la vez semillas que crecían en distintas temporadas y en lugares de difícil acceso. También se usaba en Egipto tras las inundaciones del Nilo… Al juntase en una amalgama de más peso era más fácil vencer los peligros de los insectos, pájaros, vientos y aguas que les amenazaban. En los años 70 en Nueva York unos grupos ecologistas llamados ‘las guerrillas verdes’ comenzaron a usarlas para bombardear indiscriminadamente los solares y espacios abandonados. Al poco tiempo las semillas germinaban y sorprendían con una mezcla de colores inesperados.

Ley cobarde

Mañana hemos organizado una fiesta del aprendizaje. Le llamamos así porque es el final del proyecto de los últimos dos meses en nuestro colegio sobre cómo nuestro pueblo también es educador. Hemos recibido más de veinte visitas de deportistas, amas de casa, artesanos, policías, concejales, músicos, agricultores, empresarios, ancianos y jóvenes, famosos y anónimos  que han colaborado dentro de las aulas con los niños y los profesores en dar a conocer su vida, su historia y su aportación a la comunidad local. Por los pasillos y las paredes cuelgan murales, mapas mentales, redacciones, dibujos, fotos, trozos de cartones y maquetas, libros viajeros y cuentos caseros, flores y plantas,  incluso los de primer ciclo han preparado un rincón de masajes con hierbas terapéuticas que han cultivado ellos en un pequeño huerto improvisado… Los padres han recopilado fotos antiguas y otras más recientes, y han ayudado a los niños a conocer todos los relatos escondidos del lugar que les acoge y les nutre su identidad…. se respira la ilusión de contar a las familias que nos visitarán mañana todo lo que hemos disfrutado aprendiendo juntos…  y cada cosa que miramos nos hace sentirnos orgullosos de lo que nuestros alumnos logran en el día a día… y nos asombran… y nos sorprendemos también de nosotros mismos… y deseamos crecer más… hacerlo mejor…

Graduaciones

Estos días he tenido varias graduaciones, dos de mis hijos en la universidad… invitada para discursos en otras, y esta mañana hemos reproducido con togas incluidas, la ceremonia con los alumnos de infantil. Ahora estamos a pocas horas de nuestra fiesta de graduación de los alumnos de sexto de primaria. Son celebraciones curiosas de despedidas y comienzos, que mezclan pena y alegría, éxito por lo alcanzado y una ansiosa inquietud por lo que va a comenzar… Ahora están de moda esta especie de sacramentos seculares que ritualizan los cambios vitales en los centros educativos de todas las edades, y reminiscencias americanas aparte, son una ocasión para mirar agradecidos hacia todo lo que hemos compartido juntos.

Diversidad ante la adversidad

Estamos en Sevilla con ACCAM, la asociación de Centros Católicos de Ayuda al Menor, una organización que agrupa a más del 80% de Centros de Acogida de menores en situaciones complejas, alejados de sus familias de origen. En la mente de todos, cómo la crisis y los recortes amenazan incluso la supervivencia de las instituciones que atienden a los más débiles de la sociedad… Desanimados por una Administración que ha perdido, con tanta corrupción y derroche,  su legitimidad para pedir más sacrificios a los que se dejan la piel en el día a día, mientras por otra parte, los estrangula con mucha burocracia innecesaria, tramitaciones irresponsablemente largas, cambios erráticos de medidas políticas y falta de comunicación y acuerdo entre todos los que están implicados en la protección de los niños y adolescentes. No es fácil mantener el ánimo en medio de una situación difícil.